Paula calle original

A piñón fijo

Isabel de la Calle
Blog de Isabel de la Calle.

Balón al aire

Si me lo permitís, ya que esto es por encima de todo un blog personal, hoy voy a escribir de algo muy íntimo. Y digo hoy porque creo que la ocasión lo merece y porque espero que no se convierta en una costumbre (¡nunca se sabe!)
Allá voy: Tengo 16 años más que mi hermano pequeño, por lo que imaginaréis que en lugar de pelearme con él a puñetazos como hacen los hermanos más cercanos generacionalmente, lo que yo hacía era cambiarle los pañales o ponerle mercromina en las rodillas (ya no existe, ¿verdad?).

Siempre le gustó el baloncesto, quizá porque en casa también lo practicamos sus otros dos hermanos. Enseguida destacó en su equipo del colegio a pesar de no ser el más alto, ni el más fuerte... ni siquiera el más valiente.

Pasito a paso fue enganchándose al deporte de la canasta, al tiempo que nosotros, su familia, pasábamos frío en los pabellones de la capital por verle disfrutar. De hecho, apenas le recuerdo sin un balón cerca o unas zapatillas (siempre destrozadas) a mano.

Nunca le gustó perder ante nadie, pero le he visto al borde de la derrota definitiva una vez.

Mi hermano tiene ciertos problemas respiratorios que le hicieron el peor marcaje de su vida hace un par de años y le dejaron al borde del adiós. Él no es profesional, ni se ganará la vida metiendo canastas, pero el baloncesto es su vida, por encima de muchas otras cosas... creo que por encima de todo.

Al final, gracias obviamente a los tratamientos médicos (que tardaron en acertar), pero sobre todo a su fuerza de voluntad, ha conseguido seguir entrenando y jugando. De hecho, creo que desde entonces se ha atrevido a dar el paso al frente que le faltaba y ahora lo hace mejor que nunca.

Ha sido como ese abrazo que se da cuando crees que puede ser el último. Así se aferró él al balón.

Por eso hoy, cuando a las 20.30 horas el balón vuelva a pasar por sus manos otra vez en el arranque de esta nueva Liga, él lo agarrará fuerte, seguro, con la felicidad que le da sentirse jugador de baloncesto.

Y respirará hondo y se sentirá bien... fuerte, alto y valiente. Esa será su primera canasta del año y su mejor triunfo de este deporte.

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