Silueta juliocesar original

A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Y tira porque te toca

Se nos acabó la Pasión y nos hemos lanzado a los días que se mueven sin fervor entre el cantar de los cantares de las tierras castellanas y el clamor popular de los trabajadores ante el cercano uno de  mayo.

Porque todo sigue su ritmo, a su manera. Con gentes que pelean para que el Cola Cao siga siendo un poco palentino, con estudiantes que ya tienen que mirar hacia junio a toda máquina, con parados que no ven la manera, con curritos que han perdido derechos, con pueblos arreglados que apuntan maneras, con servicios médicos que dicen que sí se cumplen, con convenios que quizás alguna vez se firmen, con políticos simpáticos y votantes incrédulos, con Europa por montera y venga precampaña sosa y aburrida.

 

Con listas donde se repiten muchos nombres, con municipales electorales que barruntan candidatos de antaño, con la primavera que quiere ser verano, con Villalar teñido de Castilla y algo de León, con ministras por sorpresa, con aficionados entregados a sus ídolos balompédicos.

 

Así es, la vida sigue. Tiempos donde lo que les interesa se te vende por frentes variados, con redes sociales en el paquete, pero que se hace invisible y silencio sepulcral por arte de birli birloque y todos callados y aquí paz y después gloria. Ni una queja.

 

Porque en estos tiempos nadie quiere problemas y sólo los más osados ponen el acento en la rebeldía. Si no gusta lo que dices se te hace saber, pero con una sonrisa.

 

Tiempos de crisis - de muchas crisis-, pero también semanas de flores en el campo para corretear como un loco por montes y páramos. Que el que no se consuela es porque no quiere. Momentos para buscar la felicidad en las cosas cercanas y personales, que otras, sabido es, casi nunca dependen de uno mismo, pues los factores externos son como los caminos del Señor: inescrutables.

 

Un no parar que dijo el poeta en su métrica imposible, buscando, quizás, rizar el rizo de un soneto sin versos. Pues nada, lo dicho, a vivir que son dos días, con la comunidad regional como síntoma y los libros como trauma. Y mañana, al más puro estilo de Tip y Coll, hablaremos del gobierno; el de ellos y el nuestro. Quién sabe. A lo mejor coincidimos en algo, pero mucho me temo que cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia.  

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