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A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Sintiendo Castilla

Salimos de la Semana Santa (para muchos laica con ropones) y nos metemos de lleno en la de exaltación de los valores patrios. O sea, de los valores que tienen que ver con nuestra comunidad autónoma, que no siendo periférica como otras, anda, lamentablemente, muy al margen de muchas cosas.

Está claro. El 23 de abril es el Día de Castilla y León, pero también es el Día del Libro y de San Jordi. 

 

Y ya verás como en las noticias nacionales ocupamos el último puesto, salvo la excelente cobertura que proporcionarán a la jornada los profesionales de los medios de Castilla y León.

 

Bueno, puede que seamos los primeros si se produce algún incidente o algún mal rollito. De lo contrario, 30 segundos en el mejor de los casos. Y es que nos vendemos muy mal.

 

Una comunidad grande, histórica, repleta de recursos y, a pesar de lo que digan ciertos agoreros, llena de posibilidades. Y, a pesar de todo, seremos incapaces de transmitir un mensaje único al resto de los españoles.

 

Habrá, en el día de autos, quien acuda a la romería de Villalar de los Comuneros. Primero estarán los políticos con sus mensajes en el monolito y después serán los ciudadanos quienes disfruten de los actos lúdicos y culturales programados. Merece la pena darse una vuelta por el pueblo, de verdad.

 

Y es que no pasa nada por sentir los colores por un día, luciendo banderas regionales en los balcones, organizando actividades en los municipios que tengan que ver con las raíces castellanas, enseñando a los chavales en clase las cosas de casa.

 

Que no pasa nada, que ya se sabe que, para ser ciudadano del mundo, primero se tiene que ser de algún sitio. Pues ya está.

 

Pero no. Tendremos complejos. Muchos menos, claro, para vivir la Feria de Abril en el barrio de al lado, ninguno para reivindicar cosas sin sustancia...

 

Por lo demás, paso de entrar al trapo de si celebramos una derrota. Es la fecha y punto pelota y si quieren una más adecuada, pues todos a Autillo de Campos, pueblo palentino donde tuvo lugar la unión de ambos reinos. Pero ése no es el problema ni la cuestión.

 

Que andan diciendo que Castilla y León se muere, que nuestra comunidad no tiene futuro, que somos los últimos de la fila y muchas más lindezas. Y es una verdad a medias que algunos podrían resolver si viajarán más. Es lo que es, que decía un amigo mío.

 

Que nos queda mucho por hacer, por supuesto. Que hay gente entregada, mucha. Y que muchos se tenían que marchar a su casa, evidente.

 

Día y semana para Castilla y León. Juntos podemos caminar hacia un futuro próspero. Las divisiones no llevan a ninguna parte. Sea como fuere, un año más, un Canto a la Esperanza.

 

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