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A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Las Edades palentinas del Hombre

Todos se suben al carro de las Edades del Hombre. Y muchos son los municipios palentinos que están trabajando para conseguir que sus pueblos puedan acoger este formato expositivo que tantos éxitos ha dado a nuestra tierra castellana.

Cierto es que sus orígenes fueron gloriosos y que, a medida que han ido pasando ediciones, el invento ha perdido algo de fuelle. No por el nivel de las obras de arte, sino tal vez por cansancio, por ser algo que ya se conoce. Que nadie puede negar el bombo y platillo de las primeras veces y como la llama se ha ido apagando sin querer, a pesar del amor puesto por las sedes albergantes de las últimas temporadas.

 

Palencia capital gozó de su capítulo, en mayúsculas, y ahora, tanto tiempo después, algunas localidades presentan candidaturas conjuntas y en ruta que ojalá fructifiquen. En definitiva, que todo es bueno para el convento -rural- y no estamos sobrados de promoción llovida del cielo terrenal y con las bendiciones laicas de las instituciones más soberanas y autónomicas. Hasta entonces, y por si acaso, debiéramos de seguir trabajando para que todas las iglesias de nuestra provincia estén abiertas y puedan ser visitadas. Porque la mayoría, por sí solas, ya son "edades del hombre" y de la mujer. Son auténticos museos repletos de arte y que podrían serlo aún más si muchas de las piezas del museo diocesano volvieran a su lugar de origen. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. O un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio.

 

Hasta entonces, y si de promoción se trata, podían los ayuntamientos apelar por el toque de la organización, para que cuando propongan eventos no se solapen tres en un mismo día o dos en un mismo fin de semana. O relegados todos al ostracismo por coincidir por otro de mayor calado organizado por administración provincial superior.

 

Hasta entonces, más creer en nuestros recursos y en el patrimonio, ya sea artístico, cultural, material o inmaterial. Más coordinación, más ganas, más intención y más diálogo. Hasta entonces, una apuesta firme por el turismo rural en todas sus vertientes, buscando la unión que otorga la fuerza del bien común, vendiendo producto en condiciones en las ferias del ramo y apostando por lo que de verdad tiene interés. Amén.

 

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