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A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Con motivo de San Isidro

Ya se llegan las fiestas de San Isidro. Para algunos municipios, festejos patronales y días grandes de función, aunque ajustando presupuestos, que ya se sabe que, aunque se ande bien de dinero, no queda bien el gastar por gastar sin mirar el céntimo y menos a un año vista de las municipales.

 Claro que el santo patrón de todos los agricultores tendrá su día estelar el día 15 en todos los pueblos palentinos, que nunca está de más la evocación divina para que las aguas lleguen a su hora, los pedriscos hagan mutis por el foro y las temperaturas sean las correctas. Y esperemos también que los problemas de la romería de Dueñas a La Trapa tengan una solución que satisfaga a todos, respetando las leyes por un lado, pero permitiendo que se cumplan las costumbres y las tradiciones por otro.

 

Festejos que servirán para animar un poco el cotarro rural, que parece anda de capa caída y que sólo resucita cuando amanecen saraos variados y ferias de todo pelaje. Quizás sea la única manera de revolucionar las economías locales, a base de movidas regulares que sepan captar la atención de viajeros, viandantes y turistas.

 

Y puede, casi seguro, que las localidades de mayor tamaño reciban la visita electoral de las Europeas, que parece ser que Bruselas pinta mucho para el desarrollo del agro y que gracias a la buena gestión de los representantes elegidos nuestro presente es muy digno y nuestro futuro un poco más incierto.

 

Y mientras llega el momento de ejercitar la papeleta o la abstención, seguiremos solicitando a San Isidro que pida  por todos nosotros y también que ilumine a quienes tienen el poder y la responsabilidad de velar por los intereses del campo en particular y del medio rural en general.

 

Pues parece que la crisis, que decían afectaría menos a los pequeños núcleos, sigue dando duro, con sangría poblacional al alza y medidas preventivas que no parecen estén alcanzando metas. Nos dirán que estamos mejor y que no se puede hacer más por el morador del terruño.

 

Y no se crean que las medidas de los opositores son más resolutivas. Aquí cada uno tendrá que seguir haciendo la guerra por su cuenta, esperando lo justo y exigiendo al máximo. Claro que, viendo según qué cosas, uno empieza a dudar de casi todo.

 

Felices fiestas.

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