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A las duras y a las maduras

José Alberto González
Blog sobre actualidad, política y otros menesteres.

Compañeros de cama

Siempre se ha atribuido el dicho al ámbito del dinero, pero en la política la cosa ya corre riesgo de irse de madre y que esto pase del ocasional trío a la orgía...

Que el dinero siempre hizo extraños compañeros de cama no sorprende a nadie. Todos conocemos algún caso, ya sea cercano o a través de la pantalla de la tele, en el que el cariño lo hace el roce de los billetes uno con otro al salir de la cartera. Que la cuestión se haga patente también en política no extraña, y desde tiempos inmemoriales, aunque sólo sea por la relación directa con la gestión de los dineros que se hace desde el ámbito público. Las ocasiones se multiplican y hay quien cae en pecado a la primera.

 

En sus teorías sobre filosofía política, Aristóteles ya deslizaba que, tras la degradación de la monarquía a la tiranía, y de la república a la oligarquía, la desviación más moderada en cuanto a su corrupción es la democracia. Y tan moderada y laxa como un pueblo quiera. De hecho, en la democracia las camas cada vez han de hacerse mayores para que quepan todos los que retozan hoy día en el lodazal en el que se ha convertido la negociación política inter-grupos para el reparto del poder... y del dinero, por lo que parece.

 

Luego no es de extrañar que haya jugarretas sucias como la de esta semana en Ponferrada en la que un imputado por diversos delitos ha continuado en el catre político local hasta que se ha podido cobrar venganza política contra los que lo 'pillaron con el carrito del helado'. Afectados: PP, PSOE y los Independientes del lugar. Caldo perfecto de cultivo y moción de censura al canto. 

 

Cataluña es, sin embargo, la madre de todas las orgías festivaleras que se producen al menos dos veces cada cuatro años: las elecciones autonómicas y las generales. En unas y otras los PP, PSOE,  CIU, ERC, IU-LV desayunan cada mañana juntos tras horas de revolcón interminable en las que van y vienen los cheques en blanco, las prevendas, las leyes ad hoc, los traspasos de competencias y los arreglos más chuscos aún del para tí un puerto en Valencia, para mí un circuito en Barcelona, para mí unos papeles de Salamanca

 

Así se producen luego situaciones esperpénticas cuando en uno y otro bando las sensibilidades no son siempre tan afines, o incluso artificiales como el caso del PSOE y el PSC... y estallan, claro. Aunque en apenas 48 horas algunos quieran dar el tema por zanjado con un "nos tomamos un café y lo hablamos".

 

Y también es el campo de juego de un PP que por mucho que se esfuerce en intentar ocultarlo, tiene una cara distinta en Cataluña y en Madrid, por no hablar de Castilla y León. El caso de los 'papeles' del Archivo es paradigmático, y  han acabado siendo moneda de pago para otro tipo de contraprestaciones partidistas con ERC que para los populares son suficientes para traicionar el sentir general de los paisanos de Juan Vicente Herrera. "Total, allí les votan siempre", esgrimen desde Madrid y Cataluña, para luego autojustificarse con el manido "aquí el tema es diferente, que nunca sabes cómo van a venir las cosas..."

 

Pero no hace falta irse tan lejos. Entre los populares de esta región también juegan a estas cosas y a tomar por idiota al elector. Eso sí, aquí lo de las orgías no se lleva. Son más de practicar 'el tema' con los suyos, con los iguales, y de dos en dos si se puede. Y si un gobierno regional con su consejero de Sanidad al mando tiene que hacer recortes y cerrar urgencias nocturnas rurales, pues se hace. Y los vecinos se cabrean, y cuando ya están haciendo mucho ruido, los alcaldes e incluso diputados provinciales salmantinos se acercan al bullicio y hasta alguna foto se apuntan. Entonces a la Diputación se le ocurre la brillante idea de redactar una moción en favor de la apertura de los centros de nuevo para quedar libre de toda sospecha... y 3 días después alguno de los propios firmantes en su condición de procurador va a las Cortes Regionales y tumba esa misma propuesta para no romper la disciplina de voto. 

 

¿Pero es que hemos perdido el norte? ¿Nos toman a todos por idiotas? ¿Lo somos?

 

Estas y mil preguntas más se hace ahora el ciudadano de a pie. Eso sí, en la lista de preguntas siempre irán por delante, muy por delante, aquellas otras de: ¿tiene usted trabajo para mí? ¿cuando se va a acabar esta maldita crisis? y, por supuesto, ¿qué hay hoy para comer?

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