Silueta original

35 mm

Boris García

Del papel al celuloide. Las mejores adaptaciones cinematográficas de cómics (2)

300, Zack Snyder, 2007

 

La película se basó  en la serie de cómics de Frank Miller –que otra vez se pasa por estas líneas, con todos los honores- en la que el dibujante aportó su particular estilo –ya saben, trazo firme y enérgico en favor de una muy disfrutable violencia hemoglobínica- para narrar una de las escaramuzas bélicas más celebres de la historia, la de Leónidas y sus trescientos espartanos frente al todopoderoso ejército persa del rey Jerjes.

Al igual que en la adaptación de Sin City, el estilo y  las líneas maestras del tebeo fueron respetadas fielmente, gracias a una producción casi totalmente digital y a una forma de mostrar la acción con continuos cambios de velocidad que se ha repetido hasta la saciedad desde entonces –recuérdese la divertidísima serie de la HBO, Spartacus, por ejemplo-

 

300 sacrifica  la historicidad –para qué nos hace falta,  es un cómic- en favor del exceso puro y duro, tanto en la estética como en un argumento caracterizado por la efusión épica que, pese a su exageración, consigue no caer en el ridículo. Fue uno de los taquillazos del cine reciente y lo único que se puede decir en su contra es que ha hecho mucho mal en las despedidas de soltero y demás reuniones etílicas entre machos que se precien.

 

 

Watchmen, Zack snyder, 2009

 

El pope de la novela gráfica, el excéntrico y genial Alan Moore, recreó en su obra magna la esquizofrenia política y social de los Estados Unidos de los años ochenta. A través del cristal oscuro de una historia alternativa en la que el país del tío  Sam ganó en Vietnam, en el que no hubo un caso Watergate y en el que Nixon sigue encaramado en el poder, con la amenaza abierta de una Guerra no tan fría cada vez más al borde de la  aniquilación nuclear, el escritor inglés diseccionó como nadie muchas de las claves de la historia contemporánea que, en un mundo posterior al 11 de Septiembre, siguen teniendo una vigencia irremediable.

 

En este contexto, desarrolla la historia de un grupo de superhéroes apartados de su tiempo de gloria y los despoja de la idealización del género, dotándolos de una psicología compleja y de un desarrollo que se entreteje con los juegos de poder que narra en el cómic.

 

Tras un periodo de gestación del proyecto lastrado por  los continuos cambios de productoras, derechos y nombres –entre los que se barajaron algunos tan interesantes como Aronofsky o Terry Gillian como directores-, fue finalmente la Warner y Zack Snyder –tras el éxito cosechado en 300- los que cuajaron finalmente la película, con Moore desligado de ella. Y si bien es cierto que el film no está a la altura  de la novela, también lo es que es una cita más que obligada para los amantes del género y para los que no lo son tanto.

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